Ustedes pensaran que soy de ascendencia japonesa, que tal vez mis padres o mis abuelos son de japón, que durante la 2a. guerra mundial se vinieron a refugiar a México, pero temo decir que no es así, me llamo realmente Nicolás Díaz Serrano, pero odio mi nombre, no me gusta que me llamen NIcolás, NIco, Nic, ni nada por el estilo, a los 12 años decidi que me haría llamar Nanoka, ¿que qué significa? Mis hermanos, todos mayores que yo, siempre me han llamado “enano”, despues se fue acomodando en “nano”, bueno, esto sólo explica una parte del nombre, la otra tiene que ver con que, de igual forma por ser el mas chico de mis hermanos fui el mas travieso, siempre mi Papá me regañaba con un “cabrón” de por medio, con el tiempo se le fue añadiendo lo de “nano” para quedar en “nano cabrón” que me lo decián a diario mis hermanos, para que yo a mis 12 años lo arreglara como Nanoka.
Al principio a mucha gente le costo trabajo mi cambio de nombre, mi madre alegaba que ese no era un nombre cristiano, que Nicolás estaba muy bonito, argumento que nunca me convencio. Mi padre me pregunto que si no me estaba drogando, que que era eso de llamarme “Nanoka”, pero con el tiempo cuando mis hermanos lo asimilaron mejor y me comenzaron a llamar así , tanto mi padre como mi madre lo comenzaron a hacer.
En la escuela fue todo rollo, los maestros se negaban a llamarme Nanoka, y como no repondia al pasar lista cuando decián “NIcólas” llegue a tener cerca de 15 faltas en un mes, termine llendo a la dirección donde también el sr. Director me pregunto si no me estaba drogando, le expuse mis argumentos con tanta convicción que termino dandome la razón y acepto que aún lado de mi nombre real, los maestros pusieran entre parentesís “Nanoka”. Obviamente mis compañeros de clase quisieron hacer lo mismo, pero con menos ingenio y sus argumentos nunca convencieron, mis cuates “Pelos”, “Trompas” y “La nena” les dijeron que esto no era un taller mecánico, con el que no hubo problema fue con el “Huchi”, desde antes que me llamara Nanoka los maestros ya le decian así, creo que salía mas saludable que llamarlo Ruperto Hutzilopoztli, como realmente se llamaba, si me hubiera tocado ese nombre creo que me hubiera puesto Nanoka desde el primer año de nacido.
Ya no tuve tanta suerte en la preparatoria, al ir en un colegio de puros hombres y ser escuela religiosa me resulto imposible cumplir con mi cambio de nombre.
¿alguna vez tu tuviste ganas de cambiarte el tuyo?