Habían comenzado por fin las vacaciones, las esperaba con todo mi corazón ya que terminar el primer año de secundaria sin meterme en problemas era casi imposible y ya no quería seguir haciendo enojar a mis padres, en fin, comenzando el verano comenzaron las despertadas a las 10 de la mañana, para comer algo en chinga e irme a jugar fútbol con mis amigos. El pelos y el Trompas pasaban por mí para ir jugar, llegábamos a las canchas esperando ya encontrar al Huichi ahí, pero ese cabrón siempre llegaba tarde, no teníamos otra que esperarlo ya que el traía el balón, legando lo recibíamos a bola de mazapanes por tardarse.
Después de la primera semana de vacaciones, un día regresando de jugar fútbol, cuando ya estaba en la esquina cerca de mi casa veo a lo lejos que mi mamá estaba recibiendo a mi tía Adela y mi tío Jorge en la puerta de la casa, el Pelos me pregunta – ¿quién es esa vieja tan buena que esta entrando a mi casa?-
- no chingues, respeta a mi tía guey-
- pues si yo tuviera una tía tan buena trataría de ser su sobrino consentido-
Pinches hormonas, esta guey andaba más caliente que un cautín, pero hizo que viera con otros ojos a mi tía, nunca la había visto de esa manera, pero la neta si estaba bien buena.
Mi tía Adela era hermana de mi mamá, casada con Jorge Díaz, primo de mi papá, la conoció cuando me bautizaron, mi tío de 30 y ella de 18, hasta donde sé, mi tía siempre le había sacado la vuelta por que no le latía andar con un tipo mucho mayor que ella, pero a base de estarse aplicando mi tío la logro conquistar y cuando ella cumplio los 22 se casaron, 4 años le costo a mi tío que ella aceptara. Ahora ella tenía 31 y lo años le habían caído muy bien, no que mi tío se había puesto pelón, gordo y apestaba todo el día a cigarro, siempre trataba de hacerse el simpático pero sus bromas eran de muy mal gusto, pero mi papá le tenía mucho cariño por que había sido su compañero de andanzas en la juventud.
Llegue todo mugroso y sudado a la casa, mi mamá exclamo que yo era un desastre, que como me presentaba así ante las visitas, pero mi tía la paro en seco diciéndole
- ¿pero que no ves que esta en la flor de la adolescencia? déjalo que se divierta, son cosas que hacen los chicos a esa edad, no lo atormentes. Ven Nicolás, ven a darle un beso a tu tía-
Ni tarde ni perezoso corrí a darle un beso a mi tía que me recibió con un gran abrazo, lo único que pude sentir fue sus pechos contra mi cuerpo, lo que provoco inmediatamente una erección, no supe como disimularla, y creo mi tía se dio cuenta, por que me soltó, y me dijo
- Anda travieso, vete a dar un baño que te hace falta y te vienes a platicar con nosotros-
Subía corriendo las escalaras cuando mi tía me grita
- ¡Nicolás! Trata que el agua este fría, es para que se te relajen los músculos después de tanto ejercicio. -
Chale, ¿así ó más obvio? yo me moría de la pena, me metía a la ducha a darme un baño de agua fría por que la pinche erección no se me quitaba, todo por la culpa del cabrón del pelos, sino hubiera dicho eso yo no tendría esta erección, pero bueno, ya bajada la calentura pude bajar a comer con la familia.
Durante un largo rato mi tío Jorge y Papá se la pasaron hablando de negocios y no se que tanta madre mientras las mujeres los escuchaban con atención pero en cuanto termino la comida corrieron a la cocina para chismorrear a gusto. Mis hermanos y yo estábamos en la sala cuando mi tía Adela sale de la cocina para decirle a mi tío Jorge
- oye gordo ¿como ves si los invitamos el siguiente fin de semana a la casa de Acapulco aprovechando que están de vacaciones mi cuñado y tú?
Mi tío no tardo en decir que estaba encantado con la idea, ya que le gustaba ponerse hasta la madre de borracho en compañía de otro hombre aunque este fuera mi papá que tomaba menos que un sacerdote en plena misa. Todos recibieron con alegría la noticia ya que mi papá tampoco tardo en decir que sí. Eso me venía muy bien a mí ya que aún extrañaba a Camila y entre más distancia pusiera mucho mejor pasaría el verano.
Cuando les conté a mis amigos estos tardes ni perezosos trataron que los invitará, de seguro el Pelos ya les había contado sobre mi tía
-ándale guey, invítanos, de seguro tu tía es bien ponedora-
Me indigno mucho eso pero la neta es que después averigüe que no estaba nada lejos de la realidad